viernes, 22 de agosto de 2008

Respira Profundo

Evitas mis ojos. Te desabotonas la camisa con lentitud, como si en cada botón se te fuera la vida entera. No tengo prisa, te espero. Me miras timidamente y yo de la forma más descaradamente despreocupada.
Ya no me separa nada de tu corazón y tus pulmones. Podré oir tus látidos a mi antojo. Tal vez descubra en ellos un amor del pasado, una pasión reciente, o un mal incurable.
Amo la música de la vida, el incansable ritmo que resuena en tu pecho. No te conozco, quizas nunca volvamos a vernos. Pero no podré olvidar esa canción fresca y nueva que me regalas.
Te digo ahora muy solemne: "Respira profundo".

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